Otaku World

Un foro en que expresarse todos y cada uno de los otakus que quieran hacerlo sin restriccion alguna
 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Todo sabe mejor en tus labios[ban x ginji][get backers]

Ir abajo 
AutorMensaje
casel-jeevas

avatar

Cantidad de envíos : 37
Puntos : 84
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 25/08/2009
Edad : 24
Localización : Yaoilandia *¬*

MensajeTema: Todo sabe mejor en tus labios[ban x ginji][get backers]   Jue Sep 10, 2009 1:21 pm

En el Honky Tonk se hallaban los recuperadores, como siempre, muertos de hambre y sin dinero con el que pagarse la comida. Últimamente no tenían trabajos ni buscando ellos, ni con la ayuda de Heaven.
El rubio suspiró cansado mirando a un cliente que se encontraba a escasos metros estando Ban entre ambos. Se relamió al ver como le daba un mordisco a un bollo relleno.
- Ban-chan, tengo mucha hambre…- se quejó poniendo aspecto de niño hambriento.
- Y yo, pero si pensamos en ello será peor… de todos modos no tenemos nada que llevarnos a la boca.- habló el moreno con tranquilidad.
- No desesperéis chicos- sonrió Natsumi apareciendo por el otro lado de la barra.- Ya veréis como conseguís trabajo y os pagan lo suficiente como para vivir como reyes.
- Yo no quiero vivir como un rey Natsumi, quiero comer algo… lo que sea- se quejó el emperador relámpago. En ese momento el hombre dejó el bollo a medio comer y mientras ambos recuperadores lo miraban como si fuese el más rico de los manjares, pagó la cuenta y se fue.
Inmediatamente se lanzaron a por el rico bocado, pero al estar el dueño del Jaggan más cerca sin pensar en compartirlo se lo llevó a la boca. Sin embargo Ginji no pensaba quedarse sin comer, por lo que se lanzó sobre el moreno y juntó sus labios.
Extrañado, el mayor dejó que la lengua hambrienta del rubio entrase en su boca y buscara hasta encontrar parte de lo que estaba comiendo y pasarlo rápidamente a la suya, separándose en modo chibi y dando saltos de alegría. Sus gafas moradas se deslizaron por su nariz mientras le duraba el shock con la boca abierta.
Natsumi había presenciado toda la escena pero, al igual que el rubio, seguía fregando platos como si no hubiese pasado nada importante.
- ¡Mmm… qué bueno está este bollo mmm… es de fresa!- se relamía Amano aun dando saltos. Ban se incorporó como le fue posible. ¿Ginji le había besado? ¿qué había pasado ahí? Movió la cabeza cuando asimiló lo ocurrido.
- ¡Pero bueno pedazo de idiota, ¿se puede saber por qué has hecho esa tontería?!- ante el grito el chibi se detuvo en seco agrandándose.
- Lo siento Ban-chan… pero es que no me habías dado y yo tenía hambre…
- Pero me has quitado la comida ¡de la boca! ¿tienes idea de lo asqueroso que es eso?- si el ojiazul no hubiese estado tan nervioso y despistado por lo ocurrido habría visto el fugaz brillo de dolor en los ojos castaños de su amigo, quien se limitó a volver a su estado chibi y suplicarle en la barra.
- Lo siento mucho Ban-chan, pero tenía hambre, y…
- Hola chicos- entró la rubia por la puerta.
- ¡Heaven!
- Dinos, ¿hay algún trabajo para nosotros ya?
- Pues…- durante las dos semanas siguientes los trabajos que tuvieron no les dieron suficiente dinero, por lo que seguían luchando por cada trozo de comida.
Pero aunque Mido siempre se adelantaba la respuesta del rubio era la misma: le besaba. Bueno, no era un beso en sí, lo que hacía siempre era violar su boca para coger aunque fuera un poco de comida y aunque a él le pareciera incluso normal o algo de lo que no avergonzarse, a Ban le resultaba muy raro y a la vez excitante.
Tanto, que varias veces lo hizo a propósito, pero acabó pensando que eso era casi como abusar de él, o al menos de su ingenuidad y confianza innatas. Decidió entonces que debía dejarlo. Se refería, claro está, a pensar en Ginji y desear encontrar la cantidad de alimento justo para que tuvieran que “pelear” por él.
Por eso mismo, a la mañana siguiente le pidió prestado un traje a Paul para ponérselo por la tarde.
- Vaya, vaya, te queda muy bien Ban.- dijo el dueño de la ropa que llevaba el moreno. Sentado en una mesa, el rubio se quedó estático al ver a su amigo.
- Oye Ginji ¿se puede saber a dónde vais si Ban se ha puesto esa ropa?- preguntó Natsumi.
- No lo se, a mí no me ha dicho nada…
- Porque tú te quedarás aquí como un niño bueno.- se limitó a decir el ojiazul guardando sus gafas en el bolsillo de la chaqueta del traje.
- Y… esto, Ban-chan, ¿a dónde vas?- preguntó el de ojos cafés levantándose de su sitio.
- Pues…- en ese momento se abrió la puerta y por ella entró Himiko, vestida con un traje largo oscuro, seguida de Heaven.
- Vamos Himiko, dime lo que vas a hacer así vestida… ¡pero bueno Ban! ¿no me digas que?-
- Estás preciosa, Himiko.
- Gracias. Tú tampoco estás nada mal Ban.- en ese momento, a través de los ojos cafés pudo verse el corazón del emperador relámpago romperse en mil pedazos mientras su labio inferior comenzaba a temblar y se sentaba de nuevo mirando al suelo en silencio.
- Bueno, vamos.- sin despedirse de su amigo ni decir cuándo volvería la peliverde y el dueño del Jaggan abandonaron el establecimiento sin percatarse de lo que había ocurrido. Cuando la puerta se cerró la rubia se acercó a la mesa donde se encontraba Amano, acurrucado ahora bajo esta.
- Ginji… Ginji, ¿estás bien?
- Ginji…- se acercó la morena a toda prisa seguida del pelirrojo.
- Pero bueno, ¿y a éste qué le pasa?
- Nada que te incumba Paul; son cosas muy complicadas que-
- Akabane.
- ¿Eh?
- Paul, ¿puedes llamar a Akabane y preguntarle dónde está?
- Esto… sí pero ¿para qué quieres saberlo?
- Bueno, si Ban-chan va a pasar el día con una amiga, ¿por qué no puedo hacer yo lo mismo con un amigo?- de la mesa salió el rubio con sonrisa alegre, como si no hubiese pasado nada.
- Pero Ginji el Dr. Jakal no…
- No pasa nada Heaven, estaré bien- se limitó a decir apresurando al dueño del local a llamar por teléfono.
Ya entrada la noche, en un restaurante de lujo…
- Grrr, no me puedo creer que tenga que ser yo quien pague si se supone que me has invitado a venir tú…- gruñó la dama veneno sacando dinero de su bolso. Su acompañante se limitó a juntar las manos.
- Lo siento mucho de verdad, te prometo que te lo pagaré cuando cobre de nuestro próximo trabajo, te lo juro…
- Mmm… qué remedio…- se resignó la mujer- Pero solo porque no quiero que piensen que somos pobres, ahora que este restaurante es carísimo, te cobraré el doble de lo que me cobren a mí…
- Que sí, que sí, no te preocupes… espero que te haya ayudado lo que te he contado.
- Más de lo que crees, descuida…- suspiró calmada- Pero hay algo que no entiendo: ¿Por qué no me has contado todo esto en el bar, con Ginji y los demás? No era para tanto…
- Es que…- los ojos azules miraron al exterior por la ventana que había junto a su mesa.- Necesitaba alejarme…
- ¿Alejarte? ¿de qué?
- … De Ginji.
- De… ¿Ginji?
- Sí. Es que… verás… Gin… ¿Ginji? ¿qué hace con el Dr. Jakal?
- ¿Qué, con Jakal? ¿dónde?- ambos miraron a la acera de enfrente donde pudieron ver al emperador relámpago andando junto a Akabane, hablando tranquilamente.
- Pero bueno, ¡¿qué está pasando entre esos dos?!- el moreno salió corriendo seguido por Himiko, preocupados por si iban a pelear a la fortaleza ilimitada.
Siguieron a la pareja hasta un jardín, donde se sentaron en un banco. Muy enfadado, Mido llegó lo más cerca que pudo por el suelo y se escondió con la peliverde tras unos arbustos tras el banco.
- Muchas gracias por lo de hoy Akabane.- sonrió el rubio.
- ¿Qué ha dicho? Lo mato, lo mato…
- Shhhht, cálmate Ban que te van a oír.
- De nada, querido Ginji; la verdad es que me sorprendió mucho que me llamaras tú personalmente pero la verdad es que me he entretenido mucho…- dijo Kuroudo ocultando sus ojos bajo su sombrero.
- Y yo, la verdad es que… no me importa que Ban-chan haya salido con Himiko; se ve que se gustan, y yo no puedo entrometerme…- susurró con aire de tristeza.
- Pero ¿de qué habla ese idiota?
- Shhht, cálmate Ban…
- ¿Que me calme? ¿Cómo quieres que me calme?- el dueño del Jaggan estaba que echaba chispas por los ojos: Ginji había pasado parte del día con ese doctor chiflado y encima creía que… aunque bueno, él no había dicho lo contrario… lo cual era verdad: NO estaban juntos.
- Lamento mucho oír eso… pero me viene de perlas- el hombre de cabello azabache se levantó.- Sabes, Ginji, al principio pensaba que ansiaba derrotarte, pero…
- Di-dime, Akabane…- dijo el de ojos cafés un poco nervioso por no saber de lo que hablaba su acompañante.
- Verás, ahora, durante la tarde que hemos pasado juntos, creo que ansío algo más que vencerte, querido Ginji… y si es cierto eso que has dicho de que Mido está con la dama veneno, puedo decirlo con tranquilidad… me gustaría que me aceptases como algo más…
- … Q-¿Qué?- dijo el emperador relámpago poniéndose en pie de un salto. Por su parte, tras el arbusto, Ban acabó atrapado en el suelo por la peliverde, evitando así que saltara a matar al Dr. Jakal con sus manos.
- Lo que has oído, antes pensaba que sería divertido matarte, pero con eso se acabaría mi diversión y… creo que disfrutaría más si disfrutaras tú conmigo, durante mucho tiempo… ¿qué me dices querido Ginji? Ya que tu compañero tiene amante, no veo por qué no puedes tener también uno…- terminó con una sonrisa más amplia de la normal cogiendo su mano de improviso.
- ¡Por encima de mi cadáver!- sin poder aguantar más tiempo de entre los arbustos salió Ban atacando al del sombrero que solo esquivaba sonriente- ¡te vas a enterar!
- ¡Ban-chan!
- Vaya Mido… no se porqué, pero esperaba verte tarde o temprano…- sonrió más Akabane.
- ¡Ginji!
- Himiko, ¿qué está pasando, qué hacéis aquí Ban y tú?
- Vimos que estabas con el Dr. Jakal y pensamos que ibas a pelear con él.
- …
- Sí pero lo que he oído ha sido peor, ¡no permitiré que le pongas un solo dedo encima a Ginji!- gritó el moreno mientras trataba de golpear una y otra vez a su contrincante, pero por el enfado que le dominaba solo fallaba una y otra vez.
- ¡Basta ya Ban-chan, ¿por qué tú si puedes estar con Himiko y yo no puedo tener a nadie?!
- ¿Qué?- la pelea se detuvo al instante, quedando los cuatro callados en círculo.
- Es cierto; si tienes alguna razón para que yo tenga que estar… solo… dila.- ante el silencio del ojiazul, el rubio volvió a mirar al suelo como por la tarde.- Lo suponía… pues me voy.
- Espera… ¡Ginji!- este no le escuchó y se limitó a correr lejos de allí, en dirección a la fortaleza ilimitada. Sin dudarlo, echó a correr tras él y dejó a ambos acompañantes solos.
- Bueno, es una pena que me haya adelantado para nada… en fin, al menos he conseguido algo bueno a cambio- sonrió el hombre girando sobre sus talones comenzando a andar.
- Espera Jakal, voy contigo.- la peliverde caminó hasta estar a su lado.- Y por cierto, ¿qué has conseguido?- el mayor se limitó a sonreír.
- He encontrado un jugoso punto débil en ambos recuperadores… aunque se volverá inútil en unas horas.
Dentro de los límites de la ciudad infinita el emperador relámpago corría lo más rápido que le era posible rumbo al lugar que fue su casa hasta que dejó los Volts. Oía los gritos del dueño del Jaggan detrás de él, y sus pasos retumbaban en su cabeza traspasando como cuchillas su corazón.
Se sentía traicionado; no solo salía con Himiko, con quien había crecido casi como hermanos, sino que encima se atrevía a atacar a una persona que quería estar con él. Debería de estar enfadado al borde de convertirse en Raite, pero muy lejos de ello se sentía morir de tristeza. Si al menos era su amigo, ¿por qué no le dejaba ser feliz?
Cayó al suelo por la mano que le sujetó el brazo derecho, terminando tumbado en el suelo con el moreno sentado encima suyo. ¿Y ahora qué? Había delatado sus sentimientos al huir así tras montar semejante escena… sus ojos cafés se abrieron de par en par al oír lo que dijo Mido.
- Lo hacía apropósito.
- ¿Eh?
- Lo de coger la comida rápido para que me la tuvieras que quitar de la boca… pero me sentía un cabrón porque te veía muy inocente para que te dieras cuenta de lo que pasaba y… dios, ya no se ni lo que me digo… Ginji… por eso salí con Himiko; me alejaría de la tentación de tus labios y de paso le hablaría de su hermano, cosas que debía saber y-
- Ban-chan… ¿puedes repetir lo último que has dicho?
- Sí, que así le diría a Himiko cosas que…
- Eso no… lo de la… tentación- dijo el rubio sintiendo sus mejillas encenderse.
- Pues… eso, que tus labios… me tientan… y mucho.- de improviso y aun en el suelo Ginji metió su mano derecha en el bolsillo del moreno y sacó las gafas, poniéndoselas a si mismo en gesto inocente.
- Entonces somos dos Ban-chan… yo lo hacía también porque no pude dejar de pensar en la primera vez que lo hice, y es que… de toda la comida que he comido en mi vida, la mejor era la que estaba en… tus… labios…
En ese momento el emperador relámpago miró fijamente los ojos azules de Mido entrecerrándolos lentamente. Se le estaba acercando para besarle, y esta vez no había comida de por medio. Sintió sus labios chocar y se agarró a su cuello, como si pensara que Ban se separaría en cualquier momento.
En lugar de eso, el moreno mordió el labio inferior del rubio haciendo que este los separara, para introducir su lengua en esa húmeda cavidad como siempre había hecho Amano con él. Ahora era su turno de disfrutar del adictivo sabor que quedaba en sus labios pero no como cuando peleaban por comida para sobrevivir. Sintió leves descargas eléctricas recorrer su espalda procedentes de los dedos de su amigo enredados con los cabellos de su nuca.
Tras unos instantes de un intenso juego de lenguas, se separaron sonrientes, y un poco sofocados, sobre todo Ginji.
- Entonces no pensabas en liarte con Jakal, ¿verdad?
- No Ban-chan. Quiero tener amante, pero no uno que a los dos días recuerde que quiere matarme… y lo intente- rió nervioso en su forma chibi dejando que el dueño del Jaggan le cogiera en brazos y siguiera avanzando hacia su antigua casa.
- Y dime, ¿prefieres a uno que permanezca a tu lado durante lo que os quede de vida a ambos?
- Ban-chan…- susurró cohibido dejando que le guiasen a una noche de pasión intensa que no sería la primera y la última.
Debido a la preocupación que causó la huida y dirección de Ginji, Himiko puso en alerta a todo el mundo, y a mediodía, en el Honky Tonk y con el cartel de “CERRADO”, Kazuki, Jubei, Himiko, Heaven, Shido, Emishi, Natsumi y Paul se encontraban ideando un plan de búsqueda.
De pronto, la puerta se abrió y aparecieron por ella los desaparecidos; Ginji en modo chibi completamente dormido bajo el brazo izquierdo de Ban, y éste con ojeras y las ropas hechas jirones, medio quemadas y con el pelo más de punta de lo normal, como si se hubiese…
- ¡Ban, Ginji!
- Gracias a dios que estáis bien chicos- sonrió el pelirrojo- Y el traje lo pondré a vuestra cuenta.
- Sí, sí… lo que tú digas Paul, pero a cambio préstanos tu cuarto en el piso de arriba unas horas, que tenemos sueño…
- Ahora que lo dices Ban, ¿qué os ha pasado? Parece que te hayan electrocutado…- dijo la mujer de pelo rubio señalando el aspecto del joven.
- Bueno, alcancé a Ginji en el interior de la fortaleza ilimitada y… hubo un “problemilla”- se limitó a decir arrastrando los pies hacia las escaleras.
- ¿Os atacaron?- habló el maestro de los hilos.
- No exactamente…
- Mmm… Ban-chan… te- el castaño tapó la boca al muñeco que llevaba en el brazo medio despertándolo y subió a toda prisa.
Por fin en una cama caliente y con absoluto silencio, Ban estrechó entre sus brazos el cuerpo de Ginji comenzando a desvestirle. Cuando le dejó en ropa interior le tapó con las sábanas y, acercándose a un gran espejo que cubría parte de la pared, se desvistió quedando igual.
Se miró con lentitud y vio retazos de su piel casi chamuscada. Pasó una mano por su pelo electrizado, recibiendo el saludo de éste.
- ¡Ay, me ha dado calambre!… ay… ¿y cómo me dejo yo ahora el pelo como estaba? Parece una central eléctrica.- de repente, sus cabellos fueron bajando despacio hasta caer sobre sus ojos. Mirando a la cama a través de los mechones oscuros vio un brazo alzado y un dedo señalando hacia él.
- Ya estás limpio de electricidad, Ban-chan- sonrió el rubio.
- Si podías hacer eso, ¿por qué no lo has hecho antes?- preguntó molesto- ¿Querías lucir tu premio delante de todos? Seguro que el mono de feria está rodando por el suelo de la risa.
- No me he dado cuenta, lo juro Ban-chan…
- Bueno, al menos ya no me gastaré más dinero en gomina.
- Jiji, Ban-chan… date prisa- se acurrucó entre las sábanas haciendo un hueco a su amante. Este se dio la vuelta y se tumbó junto a Amano, dejando que este apoyara su cabeza en su pecho.
- Y ahora ya duerme, que no entiendo cómo pudiste vivir allí con disparos y peleas cada cinco minutos, buf…
- Anoche… anoche no se oyó nada de eso, yo al menos no oí nada…
- Eso es porque tú estabas haciendo más ruido gritando mi nombre y provocando rayos a diestro y siniestro.
- ¡Ban-chan!- se sonrojó el ojimiel.- esto… oye Ban-chan…
- Te escucharé si pasas del “chan”.
- Vale, oye Ban… hay dos trozos de pizza en la mesita, seguro que Paul nos esperaba pero es que yo…
- Dime…
- No quiero pizza.
- Pues si quieres algo bajas tú a por ello.
- Es que Ban… quiero leche…
- Pues pídele un vaso, si es que eres como un crío…
- No… no digo ese tipo de “leche”… Ban…- terminó deslizando su mano por el vientre del ojiazul un poco avergonzado. Este lo comprendió al instante, pero solo le hizo reflejar incredulidad.
- Ginji… quieres decir…
- Ahora…- sus mejillas estaban muy rojas y movía la mano inquieta por el vientre del mayor.- ahora no estoy en la fortaleza, y seguro que no te electrocuto ni nada porque fuera no tengo mucha fuerza… ¿puedo?
- …- acercó sus labios a los suyos de nuevo pensando que, aunque al principio eran placenteras las ondas de electricidad por su cuerpo, se habían vuelto bruscas y un poco dolorosas; pero eso no le impediría en ningún momento vaciarse en ese cuerpo o poseerlo cuando quisiera.
Al fin y al cabo, Ginji sabría controlarse en poco tiempo, y ¿qué mejor para que lo aprendiera antes que practicando?
- Oye Paul, me parece que está subiendo la tensión- dijo el maestro de los hilos al notar que las luces del edificio se habían vuelto más brillantes paulatinamente.
- Sí, eso parece… nos tendremos que poner a cubierto a este paso- dijo Shido- A saber lo que estará pasando ahí arriba.
- ¿Eh? ¿qué quieres decir Shido?- preguntó la morena.
- Pues…- con un pitido, las luces brillaron cada vez más fuerte en muy poco tiempo y cuando apenas unos pocos lograron taparse…
Algunas bombillas estallaron y se oyó “¡Fiuuuuuum…” y después… oscuridad. Por suerte, al ser de día, comprobaron el estado de los presentes y corrieron escaleras arriba.
Al abrir la puerta, vieron algo asombroso:
- ¡Perdóname Ban lo siento!- sollozaba el rubio desnudo en modo chibi entre las mantas y bocabajo con su cabeza aplastada contra el colchón por las manos del moreno.
- ¡Te lo dije, si NO lo controlas, aléjate!- chilló este encima suyo con la cintura apenas tapada por las sábanas y de nuevo con el pelo cargado de electricidad estática.
- ¡Lo juro Ban, no era mi intención hacerlo!
- No, ¡esta noche no PODRÁS hacerlo, que es diferente!
- ¡No Ban por favor no seas malo me controlaré lo prometo!- pataleó llorando- ¡haré lo que sea pero por favor no lo hagas!
- ¡Calla escandaloso, ¿TIENES IDEA DE DÓNDE ME HAS DADO EL CALAMBRAZO DE MI VIDA?! ¡RECIBIRÁS EL CASTIGO QUE MERECES!
- ¡NO BAAAAN!
Puesto que no se percataron de su presencia, cerraron de nuevo la puerta con el asombro plasmado en sus caras.
Se alejaron en silencio oyendo los gemidos del rubio opacados por la puerta, pensando Paul que tendría que cambiar todas las bombillas del edificio.
Pero… MakubeX tenía cámaras por todas partes en la fortaleza ilimitada; ¿les mandaría lo que vio para saber lo que pasaba realmente entre los recuperadores o se haría el desentendido?
¿FIN?
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://www.metroflog.com/caseldia
 
Todo sabe mejor en tus labios[ban x ginji][get backers]
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Todo llega para quien sabe esperar
» Motorizer Bar | Posiblemente la mejor Música Heavy de todo Madrid
» enamorada de mi mejor amigo?(nick y tu) de todo un poco
» ¿Mejor tema de AC/DC?
» Opinión sobre la película Isi/Disi

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Otaku World :: ~Otaku World~ :: Fanfics-
Cambiar a: